martes, 21 de febrero de 2012

Seis lunas y un par de círculos solares bastaron para darnos cuenta

Estuve atrapado en un cuento
durante seis lunas y un par de círculos solares
por un desliz de la pluma precoz de un cuentista enfurecido.
Redactó un país majestuoso
cegado a la mirada moderna
autoritario en su pensamiento, absoluto en su pluma.
Aunque el mayor de sus errores
fue crear hombres de un solo tipo
limitando su perspectiva, su tolerancia y su atractivo.
Pero el libro de los cuentos es muy grande
y las fronteras de las hojas muy delgadas
pronto llegaron nuevos personajes, ante su mirada destruida y renegada.
Con tormentas y temblores
intentó deshacerse de ellos,
rieron, se mojaron y bailaron, al ritmo de sus violentos movimientos.
Perdió el control de sus personajes
cuando decidieron probar nuevas apariencias,
las apariencias se convirtieron en caprichos, los caprichos en potestad.
Seis lunas y un par de círculos solares
bastaron para darnos cuenta
que eramos libres en excelencia para marchar sin pagar la cuenta.


Por Arturo Arteaga Alarcón.

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