El Calamar de las Palabras (en su Tinta) vive hasta que se agota la tinta de su cuerpo. Y cuando llega ese día fatídico, con la última gota que derrama escribe la palabra "Fin", en caso de que sea ateo. En cambio, si cree en la vida eterna escribiría con su último cartucho de tinta "Continuará...".
Por desgracia, estos seres de corazón de tintero están en extinción, pues su labor con las palabras dicen que está pasada de moda, debido al éxito que tienen las imágenes. Pero yo creo que mientras quede un ser de veinte brazos sobre la tierra que escriba un poema, existirá otro con veinte ojos que lo lea.
(Ojalá yo fuese un Calamar de las Palabras, tuviera ocho brazos y pudiese escribir todo este libro de un tirón. Así tendría tiempo para jugar con la nieve y cantar canciones en mi balcón).
Fragmento del libro "La Tienda de Animalhombres del Señor Larsen" de Daniel Monedero. Ilustraciones por Aitana Carrasco.

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